Memoria "Capitulo IX"
Desperté abruptamente.
-¿Dónde me encuentro?- logre articular.
Todo me dolía. No entendía como había llegad, ni en donde me encontraba. La niebla era espesa, la tierra bajo mis palmas húmeda, el aroma pastoso. Estaba en un bosque.
-¿Cómo llegue aquí?-
Volteé rápidamente al escuchar unos pasos delicados y un maullido acompañándolos. Una gata hermosa se me acercó, tenía un collar, si lo revisé.
“Soy Tuya”
-Elliot
Decía su collarín. La mire extrañado y sus ojos me indagaron, mirándome aun mas expectantes.
-Elliot- susurré.
Ella me maulló y comenzó a hacerme cariño, cerré los ojos intentando así recordar.
-¡Elliot!- grité luego, la había recordado. La tome entre mis brazos temblorosos.
-¿Cómo te he podido olvidar?-
La apreté contra mi pecho y ella siguió ronroneando, su cuerpo me calentaba, hacia frio, la noche era oscura y no sabía qué hacer ni hacia dónde ir. Comencé a observar a los alrededores, divisé no muy lejos un bolso de cuero, debía de ser mío.
Me moví con dificultad hacia el bolso, lo tomé arrastrándolo hacia mí. Adentro no había muchas cosas que me pudieran servir, un par de libros y muchas hojas encuadernadas. Me levante torpemente empezando a caminar hacia cualquier parte con la gatita entre los brazos, comenzó a arañarme por lo que la baje y corrió rápido, la perseguí preocupado ¿Por qué corría? Seguía corriendo.
Los arboles de pronto desaparecían luciendo entre ellos una casona enorme con velas encendidas en variadas habitaciones. Tome un respiro hondo sacando fuerzas de donde no las había para poder pedir alojo o quizás un mapa.
Toque la puerta con precipitación y un hombre robusto de piel oscura y de ojos azules brillantes que resaltaban en su rostro marrón me abrió la puerta, al verme al fin me sonrió.
-¿Qué desea Mesié?- dijo con voz rasposa.
-¿Podría ayudarme?, no sé donde estoy ni que hago aquí- dije con tono temeroso.
El solo asintió y me dejo pasar al vestíbulo, dejo que me sentara donde quisiese y me trajo algo caliente para reconfortar el cuerpo. Me observe unos segundos, tenía todas las ropas sucias con tierra pegada y manchas de todo tipo. Sentí algo de vergüenza por mi presentación, seguramente mi rostro no estaba mucho mejor. Elliot se subió a mi falda y se acurrucó para dormir, lo más probable es que haya estado cuidando de mí el tiempo que me quede inconsciente en ese lugar.
El viejo me observaba complacido, había algo en su rostro que me reflejaba confianza, quizás eran las arrugas alrededor de sus ojos.
-¿Cual es su nombre viajero?-
Me pregunto cómo sabiendo ya la respuesta. En cambio yo no recordaba mi nombre, comencé a revisarme por completo, toque mis bolsillos y saque un trozo de papel arrugado.
“No sé el por qué, pero últimamente todos me llaman Xavier, pero ella me sigue llamando…”
Papel rasgado. Supuse que fui yo quien lo escribió, por lo que mire al viejo a los ojos y le dije:
-Me dicen Xavier, y ¿usted es Mesié?- mi voz sonó algo carrasposa por el frio que había albergado ahí durante mi estadía en el húmedo bosque.
Dos ojos verde agua se asomaron por la puerta, estaban sorprendidos con un par de mechones rubios sobre ellos. Me levante en dos segundos de la silla que me encontraba, esperando la entrada de aquel par de ojos. Tímidos me miraron y esperaron la aprobación de los otros dos azulinos.
Un joven bien vestido, como un adulto, pantalones negros, unas botas del mismo tono y una camisa blanca muy bien planchada, con las mangas arremangadas, no usaba saco por estar dentro de la casa, se notaba aun en su rostro que la infancia no quería alejarse de él, sobre todo en el brillo juguetón de sus pupilas brillantes.
-Xavier, mucho gusto- le dije al tiempo que le estiraba la mano para estrechársela.
El la miró con un tanto de desprecio y duda en sus ojos. Parecía no desearme en ese lugar por la forma en que sus labios se apretaban uno contra el otro, pero sus luces verdes me decían que deseaba más que nada estrechar mi mano, jamás había visto muchacho similar. Se mantuvo quieto a un par de metros de mi hasta que el que supongo era su criado habló.
-Vamos, no seas niñato y saluda al mesié-
El joven volvió su rostro al negro y luego me miro otra vez. Se acerco un paso y tomo mi mano.
-Noah, beaucoup de goût-
Sonreí ampliamente, no sé por qué pero esperaba su consentimiento para poder encontrarme en aquel lugar.
This entry was posted on martes, noviembre 24, 2009
You can follow any responses to this entry through
the RSS 2.0 feed.
You can leave a response,
or trackback from your own site.





4 comentarios:
Conque me odias, ¿eh?
Pues el sentimiento es mutuo... ¡Me confundes! T.T ¿Como es que en un par de capitulos atrás este viajero, "Xavier", conoce a Noah y a la niña y luego vuelve a aparecer en el bosque y hay un salto en el tiempo que por lo visto es de años y este niño ya no lo conoce o recuerda? Mony no entiende T.T ¿Y quien ha rasgado el papel ese? Muchas preguntas y casi no tengo respuestas T.T Siguelo o mataré a alguien ¬¬
Y fui yo quien suprimio el primer coment, me habia equivocado en una cosita --U
que tanto te colapsa mony xD.
si es facil llevar los cambios xD
Publicar un comentario