Memoria "Capitulo XII"
Los truenos en aquella noche habían asustado mas a Claude que cualquier otro día de cualquier otro invierno, su pieza parecía algo inmenso, extraño y terrorífico. Sus gritos se ahogaban en ella, y nadie venia en su rescate, sintió lastima, lloró y gritó más fuerte.
Los minutos se agotaban y el pobre pequeño prefirió solo hundirse en la almohada y taparse totalmente con el cobertor.
La puerta rechinchineaba de vez en vez obligando a Claude taparse los oídos para intentar dormir.
Estaba completamente tapado cuando sintió algo sobre su cama, se tensó, y se abrazo, apretando los parpados entre sí creyendo que así iba a desaparecer, de sus labios salían silabas que apenas parecían silbidos:
-Ma- ma.
Aquel ser que se encontraba sobre el comenzó a jalar de las sabanas, a cada minuto más desesperadamente, Claude las apretaba en sus pequeños puños, cada vez subiendo mas la voz hasta que por fin pudo gritarlo.
-¡MAMÁ!-
-Cariño que ocurre- Sonó la voz melodiosa de aquel que se encontraba a su lado.
El pequeño se destapo en dos segundos y se lanzo a su falda.
-Mi amor, tranquilo ya aquí estoy-
Su voz le trajo aquella tranquilidad que te puede traer el cesar de una tormenta mientras sale el sol, le trajo alegría como lo era mirar a las mariposas juguetear a su alrededor y le trajo pena aquella pena irremediable que no pudo contener por no haber estado con él antes.
Su mano acaricio la rubia cabellera de su primogénito
This entry was posted on miércoles, febrero 03, 2010
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1 comentarios:
interesante historia, no entiendo nada eso si :$
espero sigas escribiéndola
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